Le sangra la nariz, ¿qué hago?

Publicado por SOSMadre en Crecimiento y Desarrollo, Salud y cuidados el 11/07/2006

Sangra la narizSeguramente tu hijo tendrá por lo menos un episodio de sangrado nasal -y probablemente más- durante sus primeros años de vida. Algunos niños sangran por la nariz varias veces a la semana. Esto no es ni anormal ni peligroso, pero puede asustar bastante. Si la sangre fluye por detrás de la nariz, garganta abajo, es posible que el niño trague mucha de esta sangre, lo que, a su vez, podría provocarle vómitos.

Hay muchas causas de sangrado nasal, la mayoría de las cuales no son graves. Empezando por las más frecuentes, cabe señalar:

  • Resfriados y alergias: un resfriado o alergia provca irritación e inflamación en el interior de la nariz, haciendo que ésta sangre brote de manera espontánea.
  • Trauma: un niño puede tener sangrado nasal después de meterse los dedos en la nariz (por las uñas), meterse algo dentro de la nariz o sonarse con demasiada fuerza. También puede ocurrir si le tiran una pelota o algún otro objeto y le da en la nariz o se cae “de narices”.
  • Ambiente seco o gases irritantes: si dentro de tu casa hay muy poca humedad o vives en un clima muy seco, las mucosas que recubren las paredes internas de la nariz se pueden secar, siendo más fácil que sangren. Si un niño se ve expuesto frecuentemente a gases tóxicos (afortunadamente, algo poco habitual) también le sangrará más la nariz.
  • Problemas anatómicos: cualquier anomalía estructural en el interior de la nariz puede provocar la formación de costras y hemorragias.
  • Un crecimiento anómalo: el crecimiento de tejidos anómalos dentro de la nariz puede provocar sangrado. Aunque muchos de estos tejidos anómalos (generalmente pólipos) son benignos (no cancerosos), deben tratarse lo antes posible.
  • Problemas de coagulación: cualquier cosa que interfiera con el proceso de coagulación normal de la sangre puede provocar sangrados nasales. Determinados medicamentos, incluso algunos comunes como la aspirina, pueden alterar el proceso de coagulación, provocando sangrado. Algunas enfermedades de la sangre, como la hemofilia, también se asocian a hemorragias nasales.
  • Enfermedades crónicas: un niño que padezca una enfermedad de carácter crónico, o que necesite que le administren oxígeno o bien que tome algun medicamento que reseca o afecta a las mucosas que recubren la nariz, puede tener mayor propensión a los sangrados nasales.

Tratamiento

Hay muchos mitos y creencias populares erróneas sobre cómo se debe tratar al sangrado nasal. A continuación, hicimos una lista sobre lo que se debe y lo que no se debe hacer.

Qué se debe hacer

  • Mantén la calma. El sangrado nasal puede asustarnos bastante, pero pocas veces es grave.
  • Mantén al niño sentado o de pie. Colócale la cabeza un poco hacia adelante. Pídele que se suene con suavidad si es lo suficientemente mayor como para hacerlo.
  • Aprieta la mitad inferior de la nariz del niño (la parte blanda) entre el pulgar y el índice, y aguanta con firmeza durante diez minutos. Si tu hijo es lo suficentemente mayor, lo puede hacer él mismo. No sueltes la nariz del niño durante el proceso para comprobar si sigue sangrando.

Deja de apretar al cabo de diez minutos y espera a ver qué ocurre mientras el niño sigue sin moverse. Si la nariz continúa sangrando, vuelve a repetir el tecer paso. Si, después de pasar otros diez minutos, persiste el sangrado, llama al pediatra o lleva a tu hijo a la sala de emergencia más cercana.

Qué no se debe hacer

  • No te dejes dominar por el pánico. Sólo conseguirás asustar a tu hijo.
  • No acuestes al niño ni le coloques la cabeza hacia atrás.
  • No le metas un trozo de algodón, gasa o pañuelos de papel dentro de la nariz para frenar la hemorragia.

Llama al pediatra en caso de que:

  • Te parezca que tu hijo ha perdido mucha sangre (aunque debes de tener en cuenta que la sangre que sale por la nariz siempre da la impresión de que es “mucha sangre”).
  • La sangre le salga sólo por la boca, o esté tosiendo o vomitando sangre o una sustancia de color marrón que recuerda al café molido.
  • El niño esté mucho más pálido de lo habitual, sudoroso o no reaccione. Llama inmediatamente al pediatra y llévalo a la sala de emergencia.
  • Le sangre de la nariz muy a menudo y tenga la nariz tapada crónicamente. Esto podría indicar que los vasos sanguíneos que irrigan la capa que recubre las paredes internas de la nariz son muy pequeños y fáciles de romper o bien que le ha crecido algún tejido anómalo en las vías nasales.

Si el pediatra está presente cuando tu hijo tiene una hemorragia nasal, probablemente aplicará el procedimiento arriba descrito. Si la nariz está llena de coágulos, es posible que antes se los succione para limpiarla. Quizás le ponga también unas gotas nasales que contraen los vasos sanguíneos o le introduzca dentro de la nariz un algodón empapado en algún medicamento. También es posible que le examine la nariz por dentro utilizando una luz especial para determinar la causa de la hemorragia. Si identifica el vaso o vasos sanguíneos que la están provicando, los impregnará de una sustancia química (nitrato de plata) para frenar la hemorragia.

Si, después de este tratamiento, no consigue controlar la hemorragia, es posible que tenga que colocar un tapón de gasas. Esto no le gustará nada a tu hijo, porque es molesto, pero quizás sea necesario. Tendrá que llevar la gasa durante por lo menos veinticuatro horas.

Si el médico cree necesario analizar en más detalle la causa de la hemorragia o comprobar que el niño no ha perdido demasiada sangre, quizás ordene un análisis de sangre. Es extremandamente raro que se necesite una transfusión para recuperar la sangre perdida con motivo de una hemorragia nasal.

Prevención

Si tu hijo tiene mucho sangrado nasal, pregúntale al pediatra sobre la conveniencia de ponerle cada día gotas de solución salina en la nariz. Esto le ayudaría si viven en un clima muy seco, sobre todo cuando tengan puesta la calefacción. El uso de humidificadores o vaporizadores puede ayudarte a mantener un nivel de humedad lo suficientemente elevado para evitar que las mucosas de la nariz se le resequen demasiado a tu hijo. También debes decirle que, por su bien, no se meta los dedos en la nariz.

Más información | FamilyDoctor.org: Sangrado por la nariz
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