Diablo en casa, angelito fuera
15 de Julio del 2006
Son muchos los niños que se comportan de un modo absolutamente distinto cuando están con sus padres y cuando están con otras personas. Cuando están en casa son terribles, hacen todo lo contrario de lo que se les dice, inventan toda clase de travesuras y se comportan incluso de un modo agresivo. Sin embargo, en el colegio se portan bien y los profesores están contentos con su rendimiento y su actitud. Cuando van a casa de un amiguito, los padres de éste se quedan encantados. Y cuando se queda a dormir en casa de los abuelos, se porta como un verdadero angelito: ayuda a la abuela a poner la mesa, juega pacíficamente con el abuelo, no se queja mientras lo bañan y se come toda la comida sin rechistar. Todo el mundo está fascinado con él, excepto sus padres que no saben qué hacer con el pequeño demonio.
La crisis de carácter
Hacia los 6, 7 u 8 años, el niño puede sufrir una crisis de carácter. Alrededor de esa edad, se enfrenta a muchos cambios y puede ocurrir que se sienta superado por ellos. Ha empezado la escuela primaria y se ve obligado a trabajar y aprender con regularidad, independientemente de si le apetece o no. Ello implica entender una serie de técnicas y nociones hasta entonces desconocidas e innecesarias. Por si esto fuera poco, tiene además que asimilar su relación con la maestra y con sus pares, que le han sido impuestos, y descubre que los padres no somos seres todopoderosos capaces de protegerle de todo mal.
Para algunos niños son demasiadas exigencias, así que reaccionan demostrando una regresión en el ámbito familiar, que es el que mejor conocen: es como si hiciera pagar a los padres por obligarle a progresar, como si intentara compensar su actitud con el esfuerzo que se le exige en otros aspectos. Por eso se muestra caprichoso y desagradable con ellos.
Tratando de entender
Si tu hijo atraviesa por este tipo de crisis, haz todo lo posible por entenderle. En vez de desesperarte, ayúdalo a asimilar todos los cambios con los que se enfrenta. Tu hijo está desorientado, se siente injustamente tratado y no acaba de comprender por qué tiene que cambiar si ya está bien como está. Y si algún día la actitud de tu hijo consigue desesperarte, pónte en sus zapatos por un momento y piensa que se trata de una fase transitoria, que al final todo pasará y que tu hijo está creciendo y logrará acomodarse. Sé paciente y piensa que tu hijo no está tratando de amargarte la vida de manera deliberada.
Los principios de la Inteligencia Emocional lo explican mucho mejor que yo. Ellos dicen: alégrate de que tu hijo te desafíe, pues una de las tareas principales de la niñez consiste en descubrir la estructura y el significado de la vida, y eso se aprende en gran medida descubriendo las reglas y normas que regulan el funcionamiento de las cosas. A medida que su hijo crezca, su conducta será más compleja y variada y comenzará a ponerla a prueba para descubrir las diferenciaciones más finas de la disciplina.
Vía | Inteligencia Emocional
Technorati Tags | desobediencia, inteligencia emocional
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