Cólico del lactante

Publicado por SOSMadre en De 0 a 1 año, El recién nacido, Salud y cuidados el 12/07/2006

Colico del lactante¿Tiene tu bebé regularmente un período de gran agitación al día, durante el cual parece no parece haber forma de tranquilizarlo? Es algo que ocurre bastante a menudo, sobre todo al final de un largo día, justo cuando tú y tu pareja están más cansados, después de estar todo el día al pie del cañón: el bebé deja de ser ese retoño maravilloso, callado, pacífico y comienza a gritar todas las noches. No es de extrañarse que te sientas frustrada, desanimada y deprimida. Afortunadamente, estos episodios suelen durar poco.

El cólico frecuentemente, pero no siempre, se inicia a la misma hora cada día y para la mayoría de los bebés, los melindres más intensos son en las noches -entre las 6 PM y la medianoche. El ataque comienza por lo general de manera repentina, alcanzando un pico máximo (unas 3 horas) alrededor de las 6 semanas de vida y disminuyendo a 1 ó 2 horas alrededor de los 3 meses de edad. Aproximadamente, una quinta parte de los lactantes tienen cólicos, sobre todo entre la segunda y la cuarta semana de vida.

¿Qué hace un bebé que atraviesa por un cólico? Llora desconsoladamente, generalmente gritando. Sus piernitas se doblan sobre el abdomen, el vientre se distiende, extiende y agita sus bracitos y las manos se cierran en puños. Esta crisis de llanto generalmente termina cuando el bebé cae exhausto o cuando defeca o pasa el gas.

La mayoría de las veces los cólicos significan simplemente que el niño está más sensible de lo habitual a los estímulos. Conforme tu bebé vaya madurando, los cóliicos irán disminuyendo hasta desaparecer. Desafortunadamente, no hay una explicación definitiva sobre la causa de los cólicos. A veces, en los bebés que maman del pecho, los cólicos so n síntoma de sensibilidad o intolerancia a algún alimento de la dieta de la mamá. Este malestar puede ser también provocado por la sensibilidad a las proteínas de la leche de fórmula, si es que el bebé se alimenta a biberón. El miedo, la frustración o hasta la excitación pueden llevar a la molestia abdominal y el cólico. Cuando otras personas alrededor de ellos están preocupadas, ansiosas o deprimidas, los bebés pueden llorar más, lo que a la vez hace que aquellos a su alrededor estén aún más preocupados, ansiosos o deprimidos. Un examen físico cuidadoso es importante para asegurarse de que el bebé no tenga una hernia, o un pelo en el ojo o algún otro problema médico que necesite atención.

¿Qué podemos hacer nosotros para aliviar el dolor, para acompañar al pequeñito en el llanto? En principio, quizás te tranquilice saber que hay un límite temporal para los cólicos, aunque esto no hace que se frenen en el presente, resulta aliviante enterarse que no es necesario limitarse a aguantar y a esperar que se pase, sino que hay algunas cosas que puedes ensayar. Antes que nada, llama al pediatra para descartar posibles problemas médicos. Luego, pregúntale cuáles de las siguientes tácticas pueden ser más adecuadas:

  • Si estás dándole el pecho a tu bebé, te recomendamos eliminar de tu dieta los productos lácteos, la cafeína, el chocolate, las cebollas, las nueces, el repollo, col y cualquier otro alimento potencialmente irritante. Si lo alimentas con leche artificial, prueba a darle algún producto que no contenga leche de vaca. Si la causa del malestar se debe a intolerancia alimentaria, los cólicos deberían remitir al cabo de uno o dos días.
  • La concentración de la leche materna cambia durante la lactancia. La “leche inicial” es abundante pero baja en calorías y grasa, y la “parte final” es mucho más rica. Algunas veces, se puede reducir el cólico permitiéndole al bebé terminar el primer seno antes de ofrecerle el segundo. Si el bebé siempre parece estar incómodo o comer demasiado, entonces se le puede ofrecer solo un seno, tanto como quiera en un período de 2 a 3 horas. Así podrás darle al bebé más leche de la “parte final” que es más rica y en algunas ocasiones más calmante.
  • Pasea a tu bebé en brazos. Aunque persista el malestar, el movimiento y el contacto con tu cuerpo le tranqulizarán.
  • Puedes intentar mecerlo o poner en marcha la secadora de ropa en la habitación contigua (no estoy loca, no): es posible que los movimientos y sonidos rítmicos y constantes le ayuden a conciliar el sueño.
  • Algunos bebés están felices únicamente cuando están chupando algo. Un chupete puede ser como bajado del cielo en estos casos. Su tu bebé está mamando del pecho, lo rechazará; otros bebés se calmarán instantáneamente.
  • Coloca al bebé estirado boca abajo sobre tu regazo y frótale la espalda con mucha delicadeza. La suave presiòn en el abdomen puede aliviarle el dolor.
  • Algunos bebés prefieren ser cargados en posición vertical: esto puede ayudar, ya que colabora al movimiento de los gases y disminuye la acidez.
  • Arroparlo en una manta para que se sienta caliente y seguro mientras lo arrullas también puede ser una buena idea.
  • Otras ideas: cantarle, pasearlo una vuelta en automóvil, mimarlo y acariciarlo antes de que sobrevenga el cólico para conocer cuáles son las necesidades y deseos de tu bebé.

Por último, darse un descanso es una también importante. Cada uno de los padres puede hacerse cargo y relevar al otro. Tomarse ratos para uno mismo es una parte importante de la dinámica de la familia. Podrás darle más atención a tu bebé cuando hayas tenido una oportunidad de refrescarte. Si te sientes tensa, abrumada y ansiosa, pide ayuda. Y ten en cuenta que los cólicos son una condición benigna que tu bebé superará a los 3 o 4 meses de edad y que por lo general no hay complicación alguna.

Más información | KidsHealth.org: Cólico del lactante
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