Dos misterios de almendra son tus ojos
del color de las nubes
sobre mi seno lleno.
Y tus manos por la breña caliente,
dos corderos pequeños
que deslizan,
su inocencia de dedos.

Una fronda de oro, tu cabeza,
voy soñando en guedejas
la caricia
de un regazo lejano en el recuerdo.
Y me bebes.
Yo me quedo trasvasando a tus venas
y me siento, y me creo,
toda gota de pura y mansa leche.
Mediodía, reiterado en tus labios
como pétalos.
Es la hora del pájaro dormido,
y del silencio verde.
como un río
conducido por peces intocados,
vas llevando mi cuerpo
y este tiempo de abejas y de olivos.
Y me suelto,
andar tibio de pasos succionados,
voy fluyéndome lenta por caminos
de tu sol y tu cielo.
Hora calma,
tu redonda mejilla que aletarga
su corola de luz, sobre mi pecho.

“Hora de nutrir a mi niño” es un poema de la escritora argentina Matilde Alba Swann. La imágenes son de la fantástica fotogalería de Promom.
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Publicado por SOSMadre en Lactancia el 29-07-2006
Hasta no hace mucho tiempo atrás era normal que los pediatras recomendaran que el bebé mamara cada tres o cuatro horas, durante un lapso determinado en cada pecho y hasta cierta edad. Tengo un libro muy curioso que perteneció a la abuela de mi esposo que sentencia, por ejemplo, que “después de los tres meses, el niño no necesita alimento entre las diez de la noche y las seis de la mañana”, tras sugerir que si los bebés son amamantados a demanda corren el riesgo de estar “sobrenutridos”. Absurdo, ¿verdad?
Más allá de las tendencias, supongo que estaremos de acuerdo en que el bebé es una persona. Y como persona, tiene un ritmo que no será el mismo durante el día que durante la noche, si está cansado, si hace calor o frío, si tiene tres meses o tiene quince, en fin. ¿Por qué habríamos de imponerle un ritmo que le es ajeno, nosotros, los adultos? Tu bebé te hará saber cuándo tiene hambre y cuándo no; tú lo conoces mejor que nadie y podrás darte cuenta cuándo ha comido lo suficiente y cuándo se ha quedado con hambre.
¡Para la lactancia materna no hay límites! ¡Olvídate de los relojes y alimenta a tu hijo siempre que pida y durante el tiempo que quiera!
Más información | Fundación LacMat
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