Mi hijo es disléxico

Publicado por SOSMadre en Crecimiento y Desarrollo, De 2 a 5 a, De 6 a 12 años, Educación el 17-07-2006

DislexiaLa dislexia, una dificultad que padecen algunos niños para reconocer formas escritas o para transcribir por escrito sonidos oídos correctamente, afecta aproximadamente a un 10% de la población infantil. Esta incapacidad para leer y escribir correctamente se presenta sin tener por otro lado una inhabilidad intelectual, ni motriz ni visual o en cualquier otro ámbito. De hecho, algunos personajes famosos considerados genios han sido disléxicos, por ejemplo, científicos como Albert Einstein, Thomas Alva Edison y artistas como Leonardo Da Vinci, Beethoven y Walt Disney.

Existen factores hereditarios que predisponen a padecer dislexia, aunque puede tener diversos orígenes: causas genéticas, dificultades en el embarazo o en el parto, lesiones cerebrales, problemas emocionales, déficits espaciotemporales y dificultades adaptativas en la escuela son algunas de sus causas.

La neurolingüística y la psicología del lenguaje se encargan de estudiar la dislexia. El tratamiento de la dislexia debe llevarse a cabo por especialistas como los logopedas.

Los signos de la dislexia varían a medida que el niño crece:

  • De los 3 a los 5 años, algunos niños experimentan un desarrollo lento del habla y dificultades de pronunciación, aunque no siempre están presentes las dificultades relacionadas con el lenguaje oral. Además tienen inconvenientes para aprender rutinas y memorizar números, letras, los días de la semana, canciones o los colores; también pueden presentar dificultades con la manipulación de sus prendas de vestir (abotonar o subir cierres). En este período es importante observar si el niño va adquiriendo los prerrequisitos para el aprendizaje de la lecto-escritura. Realmente uno se da cuenta cuando el niño tiene dislexia sino a partir de los 8 años pues anteriormente sólo se notan algunos rasgos que podrían conllevar a que este sea disléxico; es por esto que, si es tratado en esta fase inicial, el niño podría curarse.
  • Entre los 6 y los 8 años, los disléxicos presentan complicaciones en la asociación grafema-fonema. Se suman algunas dificultades en operaciones de lógica espacial y en la memoria secuencial (a nivel visual y auditivo). Incluso, la lectura y producción de sílabas inversas y trabadas se ve alterada. En algunos casos, comienzan a evidenciarse déficits en otras área académicas, como son las matemáticas (discalculia).
  • En este mismo rango de edad y hasta los 11 años, aproximadamente, confunde los números, las letras o cambia el orden de éstas en las palabras; presenta dificultades en la pronunciación y el recuerdo de palabras; tiene inconvenientes para comprender las lecturas y presenta algunas dificultades de coordinación, lo que le provoca una mala caligrafía.
  • De los 12 años en adelante tiene dificultades para concentrarse; no formula conceptos de forma ordenada; le cuesta planificar su tiempo; y se bloquea emocionalmente.

Aquí te dejamos una breve guía, a modo orientativo, para que puedas reconocer si tu hijo presenta signos de dislexia. Si respondes afirmativamente a varias de estas cuestiones, deberías consultar con un especialista.

  • ¿Destaca tu hijo en algunas áreas, pero parece sufrir un bloqueo en otras?
  • ¿Le cuesta mucho leer y escribir?
  • ¿Confunde la letra p y la b, o la p y la q? ¿Confunde números, como el 15 y el 51?
  • ¿Lee correctamente una palabra, pero le cuesta reconocerla cuando aparece un poco más abajo en el texto?
  • ¿Pronuncia una misma palabra de distintas formas y no sabe cuál de ellas es la correcta?
  • ¿Le cuesta concentrarse cuando lee o escribe?
  • ¿No entiende la noción de tiempo y le cuesta distinguir los distintos tiempos verbales?
  • ¿Confunde izquierda y derecha?
  • ¿Contesta oralmente las preguntas pero le cuesta ponerlas por escrito?
  • ¿Presenta una cierta torpeza o tiene problemas de conducta?

La dislexia puede diagnosticarse desde la época preescolar, y debe ser atendida desde su captación, pues en tanto más se demore en el tratamiento, más compleja se torna. En muchos casos esta peculiaridad se confunde con otro tipo de problemáticas. Así, por ejemplo, en ocasiones se toma por dislexia una simple falta de interés del niño o una debilidad auditiva. Si crees que tu hijo tiene este problema, lo primero que debes hacer es asegurarte de que sus dificultades no tengan otra causa distinta. Como siempre, te recomendamos que consultes al pediatra para evacuar todas tus dudas respecto al crecimiento y desarrollo de tu hijo.

Más información | Psicopedagogía.com
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Diablo en casa, angelito fuera

Publicado por SOSMadre en Crecimiento y Desarrollo, De 6 a 12 años, Educación el 15-07-2006

DesobedienteSon muchos los niños que se comportan de un modo absolutamente distinto cuando están con sus padres y cuando están con otras personas. Cuando están en casa son terribles, hacen todo lo contrario de lo que se les dice, inventan toda clase de travesuras y se comportan incluso de un modo agresivo. Sin embargo, en el colegio se portan bien y los profesores están contentos con su rendimiento y su actitud. Cuando van a casa de un amiguito, los padres de éste se quedan encantados. Y cuando se queda a dormir en casa de los abuelos, se porta como un verdadero angelito: ayuda a la abuela a poner la mesa, juega pacíficamente con el abuelo, no se queja mientras lo bañan y se come toda la comida sin rechistar. Todo el mundo está fascinado con él, excepto sus padres que no saben qué hacer con el pequeño demonio.

La crisis de carácter

Hacia los 6, 7 u 8 años, el niño puede sufrir una crisis de carácter. Alrededor de esa edad, se enfrenta a muchos cambios y puede ocurrir que se sienta superado por ellos. Ha empezado la escuela primaria y se ve obligado a trabajar y aprender con regularidad, independientemente de si le apetece o no. Ello implica entender una serie de técnicas y nociones hasta entonces desconocidas e innecesarias. Por si esto fuera poco, tiene además que asimilar su relación con la maestra y con sus pares, que le han sido impuestos, y descubre que los padres no somos seres todopoderosos capaces de protegerle de todo mal.

Para algunos niños son demasiadas exigencias, así que reaccionan demostrando una regresión en el ámbito familiar, que es el que mejor conocen: es como si hiciera pagar a los padres por obligarle a progresar, como si intentara compensar su actitud con el esfuerzo que se le exige en otros aspectos. Por eso se muestra caprichoso y desagradable con ellos.

Tratando de entender

Si tu hijo atraviesa por este tipo de crisis, haz todo lo posible por entenderle. En vez de desesperarte, ayúdalo a asimilar todos los cambios con los que se enfrenta. Tu hijo está desorientado, se siente injustamente tratado y no acaba de comprender por qué tiene que cambiar si ya está bien como está. Y si algún día la actitud de tu hijo consigue desesperarte, pónte en sus zapatos por un momento y piensa que se trata de una fase transitoria, que al final todo pasará y que tu hijo está creciendo y logrará acomodarse. Sé paciente y piensa que tu hijo no está tratando de amargarte la vida de manera deliberada.

Los principios de la Inteligencia Emocional lo explican mucho mejor que yo. Ellos dicen: alégrate de que tu hijo te desafíe, pues una de las tareas principales de la niñez consiste en descubrir la estructura y el significado de la vida, y eso se aprende en gran medida descubriendo las reglas y normas que regulan el funcionamiento de las cosas. A medida que su hijo crezca, su conducta será más compleja y variada y comenzará a ponerla a prueba para descubrir las diferenciaciones más finas de la disciplina.

Vía | Inteligencia Emocional
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