¡Adiós al biberón!

Publicado por SOSMadre en Alimentación, De 2 a 5 a el 09-04-2006

¡Adiós al biberón!La mayoría de los pediatras recomiendan dejar por completo el biberón alrededor del año o, como muy tarde, a los dieciocho meses. En cuanto tu hijo aprenda a beber en vaso, ya no necesitará utilizar el biberón. Aunque, abandonar la mema por completo puede no ser tan fácil como parece.

Para facilitar un poco las cosas, lo mejor es empezar sustituyendo el biberón del mediodía por algún modelo de vaso con pico; luego el de la tarde y el de la mañana, dejando el biberón de la noche para el final, puesto que es el que suele crear más problemas.

Si a tu hijo le cuesta mucho conciliar el sueño o se despierta repetidamente por las noches, es fácil adquirir el hábito de utilizar la comida o el biberón para tranquilizarlo. Pero, ya a los dos años, los niños no necesitan comer ni beber nada por las noches. Si todavía alimentas con biberón a tu hijo por la noche, sería bueno que fueras pensando en dejar de hacerlo. Aunque parezca beber con sed, las tomas de la noche son más una forma de consolarse que un modo de satisfacer sus necesidades alimenticias. En este sentido, es fácil que el biberón termine convirtiéndose en un arma de doble filo, al no permitir que tu hijo aprenda a dormirse por su cuenta. Si el niño llora sólo durante un período de tiempo breve, acompáñalo hasta que se duerma. Al cabo de unas cuantas noches, probablemente se olvidará por completo de la mema. Si no es así, te sugerimos que hables con tu pediatra y leas los demás artículos sobre el sueño que hay en este blog.

De paso, te comento que no hay ningún problema en ofrecerle a tu hijo una bebida o algo de comer antes de acostarlo. De hecho, es posible que le ayude a conciliar el sueño. Un rato dándole el pecho, un poco de leche u otro líquido, o incluso un poco de fruta u otro alimento nutritivo pueden servir. Si todavía le das el biberón, podrías aprovechar este momento para substituirlo gradualmente por el vaso.

Independientemente de lo que le des a tu hijo antes de acostarlo, no olvides lavarle los dientes. A los dos años ya puede hacerlo con ayuda. Si no, la comida o el líquido permanecerán en la boca del niño durante toda la noche, creando un campo de cultivo idóneo para la formación de caries. Si tu hijo necesita, además, algo para tranquilizarse antes de dormir, ofrécele un peluche, una manta o llévalo a tu cama.

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